Como un nuevo pentecostés, era claro el mensaje: había que servir, así nuestro Señor Jesús comunica su anhelo, amoroso y suplicante en el texto de Mateo 25, 31-40: "Entonces dirá el Rey: Venid, benditos de mi Padre... Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero y me acogisteis; estaba desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y vinisteis a verme... En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”, entonces el Espíritu inspira: ser “SERVIDORES A EJEMPLO DE CRISTO”. Así fue dado el anuncio, el llamado y el camino, en consecuencia se empieza a servir a los más necesitados realizando obras de Misericordia.
El 1 de noviembre del año 2003 se realiza un retiro espiritual en Piedecuesta (Santander, Colombia) bajo la dirección de los Ermitaños Eucarísticos del Padre Celestial, allí el padre Antonio Lutens, confirmó el carisma de la Comunidad bajo la espiritualidad de San Pío de Pietrelcina.